No todo el flujo de órdenes es igual. Algunas operaciones de los clientes resultan, a la larga, rentables para que un bróker las internalice; otras son constantemente costosas. Esa segunda categoría, el flujo tóxico, es una de las amenazas más silenciosas para los márgenes de una correduría, porque parece un volumen normal hasta que las pérdidas se acumulan. Gestionarlo no consiste en rechazar a los clientes, sino en ver el flujo con claridad y canalizarlo de forma inteligente.
Leverate Marketing