Una correduría puede tener una sólida plataforma de negociación, un área de clientes pulida y un CRM que mantenga en movimiento las ventas y la retención. Pero eso no significa que la operación esté bajo control. El trabajo más duro ocurre detrás del producto: aprobar cuentas, revisar documentos, procesar depósitos y retiradas, gestionar permisos y mantener a los equipos alineados en torno a los mismos datos. Ahí es donde cobra importancia el back office de la plataforma de divisas.
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