El deslizamiento en el comercio es la diferencia entre el precio que un comerciante espera y el precio que realmente recibe. Para los operadores, es una molestia. Para los intermediarios, es una fuga de márgenes, un riesgo de cumplimiento y, cuando se produce de forma visible y repetida, un desencadenante del desgaste que ninguna campaña de retención puede solucionar a posteriori.
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